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Oslo, ¿low cost?

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Considerada una de las 5 ciudades más caras del mundo, Oslo nos ha dejado temblando con sus precios, pero que no cunda el pánico, aquí vamos con unos consejos para sobrevivir un par de días en la capital noruega sin quedarnos pelados.


1. Vuelos.

Recuerdo que hace unos años, Ryanair tenía muy buenas ofertas para volar a Oslo Rygge o a Torp. Nunca olvidaré una oferta, de viernes a domingo, que encontré para el mes de Enero de 2011 por 40 euros ida y vuelta, desde Madrid. Por diversas circunstancias no llegamos a reservar ese viaje, así que cuando fuimos a Oslo, lo hicimos via Copenhague. Volamos a la capital danesa, y desde allí con un, nada barato, autobús, nos desplazamos a Oslo. 
El vuelo a Copenhague nos costó 60 euros ida y vuelta por persona con Easyjet, y el autobús con Swebus nos costó 40 euros el trayecto. 

2. Alojamiento.

Oslo formó parte de un viaje a las capitales nórdicas, Copenhague y Estocolmo fueron los otros dos destinos que visitamos. Sabíamos que no viajábamos a una de las zonas más baratas del mundo, más bien, éramos conscientes de que es una de las regiones más caras que podemos encontrar en nuestro planeta. 
Con esta idea en mente, y nuestro bajo presupuesto, couchsurfing era nuestra primera opción, como siempre en nuestros viajes. En Oslo conseguimos que nos alojase Erik, un chico de la misma edad que David. Un anfitrión increíble que nos abrió las puertas de su hogar durante una noche, y nos trató como dos más de la familia. La hospitalidad de Erik redujo los gastos en la capital noruega, con lo que el coste de alojamiento fue 0 €.

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3. Moverte por la ciudad.

A nosotros solo nos hizo falta utilizar el metro una vez, para llegar hasta el Vigeland Park, y nos costó el billete sencillo 3,50 euros. Y para llegar al Norks Folkemuseum, el barco 91 nos costó 60 coronas ida y vuelta, unos 7 euros. El resto de la ciudad la hicimos toda a patita, y menos mal, porque nos gastamos casi 11 euros en transporte, en solo 3 trayectos. 

4. Comida.

Aquí viene uno de los puntos fuertes de la ciudad. Por supuesto, advertida desde casa de los precios que íbamos a encontrar, nos llevamos un bocadillo para nuestro primer día allí, y por supuesto, manzanas, galletas y napolitanas. 

Para la cena, tuvimos el maravilloso privilegio de que nuestro anfitrión Erik nos invitase a cenar salmón, con puré de patatas y ensalada de pepino. Nosotros fuimos al supermercado a comprar las patatas y el pepino, y así colaborar en el precio de la cena. Tu mente nunca está preparada para que, si estás acostumbrado a comprar un kg de patatas a 0,39 euros y un pepino a 0,10 euros, el cajero del supermercado te diga: “60 NOK”. Tu cabeza hace rápido números, y descubres que la cifra es, 7. Sí, 7 euros. Le pagas con una sonrisa, porque al fin y al cabo, con la pedazo de cena a la que te invitan, 7 euros no es mucho, pero si sacamos de contexto los alimentos, estás pagando 7 euros por 1 kg de patatas y un pepino. Con esos precios, ¿os podéis imaginar lo que cuesta el salmón? Para un español, o la menos para nosotros, los precios son muy elevados. 

Eternamente agradecidos estamos a Erik por la cena que nos preparó, porque sin duda, si no hubiese sido por él, nunca habríamos probado salmón noruego preparado por un noruego autóctono. 

Si que es verdad, que en nuestros paseos por la ciudad, descubrimos un supermercado indio, cercano a la zona del jardín botánico y el museo Munch, en el que por 7 euros compramos noodles, para cenar el último día antes de irnos, ya que sabíamos que a Erik le gustaban y era nuestra manera de agradecer la cena del día anterior, fruta, dulces y algunas especias. 

Para desayunar, Erik nos invitó en su hogar a un café y lo que quisiésemos, y nosotros colaboramos con nuestras galletas y napolitanas. 

Solo hubo un momento en el comimos en un McDonalds, y el precio de un McMenú Cuarto de Libra mediano fue de 13 euros. Sí, habéis leído bien, 13 eurazos. Imaginad nuestra cara, cuando leíamos las cartas de algunos restaurantes. Cervezas a 10 euros, ensaladas a 20 euros…

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5. Atracciones, museos y monumentos. 

No podía ser menos la cosa, y aquí también los precios, para nosotros, son bastante altos. Teníamos claro que había 3 cosas en las que gastaríamos dinero, y que queríamos hacer. Visitamos el Norks Folkemuseum, con un precio de 75 coronas la entrada para estudiantes, 9 euros, el Museo Munch, 95 NOK, 11,50 euros, y un recorrido por el fiordo de Oslo por 250 NOK, 30 euros. 
Estas fueron las únicas tres cosas que pagamos, y suficiente tuvimos. El resto del tiempo pateamos la ciudad, toda la zona del centro, el Vigeland Park, el Palacio Real, el jardín botánico, la zona del puerto con su muralla… Nos gastamos un dineral en atracciones, pero lo teníamos previsto y queríamos hacerlo. 
De todas formas, se puede no visitar los museos, o no hacer el recorrido, y conocer la ciudad, y patearla mucho, sin tener que gastar. Todo depende de nuestro bolsillo.

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6. Compras.

A estas alturas, y con estos precios, estábamos como para muchas compras. El imán tradicional para nuestra colección, 5 euros. Clavado en el corazón tengo el precio jajaja. 
Las compras son totalmente prescindibles, aquí, como en todo, entra en juego el dinero de cada uno y las ganas.

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7. Resumen.

Oslo sale cara. Sí, lo mires por donde lo mires sale cara. Aunque siempre nos las podemos apañar para no tener que gastar, y hacerla lo más low cost posible. Mi recomendación, es que si os interesa, sobretodo alguna atracción de la ciudad, intentéis ahorrar en el alojamiento o la comida. Así que, aunque Oslo no sea la ciudad más adecuada para viajar de forma barata, con un poco de maña podemos conseguir que no se nos vaya demasiado de presupuesto. 
Oslo querida, un gusto conocerte.

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Babysapito.

1 comentarios:

ale de viajar cueste lo que cueste dijo...

me encantaron tus tips para tener en cuenta en esa ciudad tan cara
un abrazo y a ver si visito oslo
y veo ese cuadro EL GRITO DE MUNCH

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